DEMASIADO LEJOS, DEMASIADO CERCA.

Esta es una invitación a romper la rutina de entrenamiento, aconsejando que hay mucho para ver fuera de las clásicas rutas que grupos de ciclistas eligen. Una banda punk local en los 90’ coreaba algo así como ‘Demasiado lejos, demasiado cerca, otra vez la misma canción o no!, tal vez puedas encontrar, con el paso de los días otra visión.’ La mirada de este ciclista, plasmada en este artículo, tiene mucha relación con estas frases.

El ciclista amateur que semanalmente se pauta una serie de rutinas para entrenar, muchas veces no se toma el tiempo, ni la molestia, de descubrir un ‘nuevo horizonte’ en sus salidas. Por lo que, con los años que llevo encima de una bicicleta, conociendo diferentes agrupaciones, tipos de ciclistas, y modalidades de entrenamiento, me he encontrado con dos mundos diferentes. Paralelos quizás, por tener un fin en común (la suma de kilómetros, la mejora en su rendimiento, etc), pero con una vista gorda al sentir encima de la bicicleta muy diferente.

Popular es el mundo al cual vamos a llamarle ‘de 9 a 5’, haciendo clara referencia al sistema más común de horarios laborales, sistemáticos y seriados. Pim, pim, pum, pam. Pim, pim, pum, pam. Y mañana otra vez. Un rutinario esquema al montar su bicicleta y recorrer prácticamente la misma ruta una y otra vez. El montevideano tipo, en este caso, tomaría su clásica rambla al atardecer. Ay que triste es sentirse libre entrenando viendo una y otra vez las mismas edificaciones. Pseudo encuentros de ciclistas. El saludo perdido entre automóviles y pelotones egoístas.

Yo pertenezco al otro mundo. Al que pertenecemos pocos e intentamos, mediante diferentes medios (redes sociales, comentarios, experiencias) que se unan cada vez más los de ‘9 a 5’. El gusto por la lectura de mapas. La espera por esa ruta desconocida. El encuentro casual con nuestra fauna autóctona. La satisfacción (o frustración!) de pedalear esa trepada campo adentro. El haber pedaleado un camino lleno de aromas y postales visuales, que alimentan mis sentimientos, y créanme, terminan aportando directamente a mi rendimiento. Ese ‘nuevo horizonte’ que tanto deseamos. Que no está tan lejos de conocer.

Un amigo alemán, el cual conocí gracias a este deporte, me lo reconoció una jornada de 240km hace unos años . “Esto es Alemania!” gritó en plena ruta 11 hacia Santa Lucía. Fue tan así, que inmediatamente tomó una foto del paisaje y se la envió a sus amigos compatriotas. “Miren, no estoy tan lejos” creo que dijo en un mensaje de audio a su Alemania natal. Ese día una luz pude reconocer en nuestra ‘penillanura levemente ondulada’. Esa luz llama a experimentar el territorio que nos rodea.

Atrévete a salir de la rambla. Existe muchos caminos, rutas y segmentos que lograrán mudarte del ‘de 9 a 5’. Un cambio de sentir, de percibir ese otro mundo magnífico que nos regala el ciclismo. A parar en un bar de pueblo por una lata de Coca-Cola en vez de la Ancap de Ejido. A cruzar miradas con el ganado, antes que con el ciclista mejor calzado de la rambla. A sentir el aroma de los campos frutales, viñas y tambos que encontramos ruta adentro, y evitar el humo de los motoristas.

Si resides en Montevideo, el siguiente listado de rutas te ayudarán a dejar el ‘9 a 5’ y realizar vueltas interesantes. Destaco estas rutas por sobre otras por la calidad del asfalto, por la seguridad vial, o por cualquier otra razón vinculada a lo que uno ve y percibe sobre la bicicleta.

  • Ruta 84 y camino Las Piedritas. La 84 es el camino al Paso del Andaluz (con cierta historia detrás de la formación de los pueblos vecinos a la capital), desde la perimetral, pasando por Casarino y Joaquín Suárez. Al noreste de Suárez, nace el camino Las Piedritas, que paradójicamente, muere en el cementerio de Pando. Excelente estado de asfalto. Poco tránsito.
  • Camino de los Horneros. Apenas unos 8km que va desde la Interbalnearia próximo al aeropuerto, hasta la ruta 101. Asfalto ideal, con una trepada interesante en el medio de los 8km. Barrios privados a los costados.
  • Ruta 74 desde Pando a Sauce. Dirección norte o sur, como formes tu vuelta, vas a disfrutar de una ruta con asfalto nuevo. Algo transitada por la proximidad a ciudades industriales.
  • Camino La Redención – Camino Felix Buxareo – Camino Melilla. De mis triángulos preferidos. Corazón de Melilla. Montevideo rural. El aroma que uno siente inspira libertad. Asfalto en buenas condiciones.
  • Camino Cuatro Piedras y triángulo de Las Brujas. El Cuatro Piedras va desde la 5 en dirección oeste hasta la 36 (sería una unión de Progreso con el norte de Melilla). El triángulo de Las Brujas lo forman la 36, la 49 y la 48, con interesantes pendientes en plena zona rural.
  • José Belloni a la altura de Mendoza. Rodeado de viñas, un verdadero sueño, este sector de Belloni a unos kilómetros al norte de la perimetral te permite conectar con la 66 en dirección a Sauce por ejemplo.

‘Demasiado lejos, demasiado cerca, buscando, algo en que creer’.

Santi.

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